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miércoles, 23 de mayo de 2012

Austeridad y gasto sensato.

Se dice, se comenta, se murmura en la Muy Noble, que este año el acto de Exaltación de las Regidoras será en la Plaza de Toros. A raiz de lo cual, me viene a la mente una reflexión que quiero compartir.

El año pasado este mismo acto se celebró en el Teatro Chapí. Con un coste aproximado de 12.000€. Incluyó un "fotocol" donde las/los protagonistas del acontecimiento posaron para la posteridad, y toda la parafernalia que suele desplegarse en este tipo de eventos festeros.

viernes, 21 de mayo de 2010

Lecciones

Biar es un pequeño pueblo del interior de Alicante. En él, viven unas 3500 personas. Es una villa que ha sabido conjugar la tradición con la modernidad. Conserva ese agradable sabor de lo antiguo, sin dejar pasar el tren del progreso y la mejora para sus vecinos. El calendario festivo de Biar es uno de los más completos que puede encontrarse en la provincia de Alicante, ya que mantiene la casi totalidad de celebraciones de antaño. Sin lugar a dudas, las fiestas de moros y cristianos, Les Festes de Maig, son las más importantes del año.

Este año, y ya suman unos cuantos, fui invitado a compartir esas jornadas festivas con mis amigos allí residentes. Con una novedad, este año, me ofrecieron el traje de una de las comparsas para que lo vistiese y me involucrase más personalmente. Ante tal ofrecimiento, entraron en contradicción mi fidelidad a mis colores, y a las huestes de la media luna, y las ganas de disfrutar de unas fiestas maravillosas desde una posición más cercana. Después de no pocas vacilaciones, por primera vez en mi vida, dejé a un lado los rasos, fajas, chalecos, turbantes y cimitarras, y me ceñí cota de malla, túnica, cinturón y verduguillo, pasando a engrosar las cristianas filas de la comparsa de Templarios (Els Blanquets). Tuve el privilegio, además, de compartir puesto con el embajador cristiano, defendiendo la plaza de los ataques de “les espies” mahometanos.

Aparte de lo que pude disfrutar de estas fiestas, a las que no puedo dejar de mirar con cierto cariño (aún siendo más villenero que una ristra de ajos), ha surgido en mi mente una analogía, que no creo que sea muy descabellada. Me refiero, a lo que nos cuesta ponernos en el lugar del otro, del que tenemos enfrente.

A veces, nos enrocamos en nuestra atalaya, sin atender a razones, sin escuchar argumentos, que nos demuestran nuestro error y desatino defendiendo nuestra posición. Pero, amigos/as míos/as, esque no es fácil.

Hagamos todos un esfuerzo. Intentemos ponernos en el lugar del otro, del que tenemos enfrente. Intentemos entender sus razones, sus motivos.

Es muy fácil el insulto y el descrédito personal. Para destruir a quien no coincide con uno mismo no hacen falta razones ni argumentos, basta con denigrarle, calumniarle y humillarle ante cualquiera que esté mirando.

Al vestir las ropas del bando de la cruz, me sentí un poco “traidor” a mis colores. Cuando me quité el traje por vez última, me di cuenta de que había aprendido algo nuevo, de que había disfrutado la fiesta desde otra perspectiva, ya no era tan “traidor”, era un festero que acababa de conocer la otra cara de la fiesta.

Y es que, si las cosas se hacen bien, no solo no perjudican, sino que pueden llegar a enriquecernos más de lo que nosotros mismos podemos imaginar.

Aquí tengo mis trajes. A quien quiera vestirlos, se los cedo. Espero que alguien me ceda sus trajes, porque, sinceramente, me queda mucho que aprender.

jueves, 25 de junio de 2009

Hogueras'09

Veinticuatro de Junio. Doce de la noche. Una palmera colorista se recorta sobre el Benacantil derramando su efímera luz sobre la ciudad de Alicante.

La plaza del Ayuntamiento repleta de gente. El balcón del consistorio abarrotado.

Nervios, alegría y emociones contenidas.

Primero la infantil, casi como un pequeño aperitivo de lo que viene después.
Un castillo de fuegos de artificio que preceden, anunciando como solo la pólvora sabe hacerlo, a una gran lengua de fuego que envuelve al monumento en un abrazo mortal. Tan ansiada como entristecedora la Cremà está en marcha. Lágrimas. Sonrisas. Abanicos. Agua. Sobre todo agua.


Es una noche de contrastes. En medio de la oscuridad de la noche, la ciudad de Alicante se ilumina ardiente. Una luminosa noche, breve reinado del fuego, en el que su contrario, el agua le rivaliza en protagonismo.

Noche de contrastes, de magia, deseos, ilusiones y renacimiento. Mañana por la mañana, suando se rompa la noche y no queden cenizas de lo que hasta hoy han sido monumentales emblemas de la ciudad, comenzarán a deslizarse los carboncillos sobre el papel, renovando la promesa de Alicante con el fuego.

Día 25 de junio. Riela el sol sobre las tranquilas aguas del Mediterráneo marcando el camino de la fiesta y la tradición, invitando - a quienes quieran recorrerlo - a descubrir un maravilloso mundo.


Hasta el año que viene, en la Noche de San Juan.