sábado, 31 de octubre de 2009

Vida Política


Ayer, Bernat Soria renunció a su acta de Diputado por Alicante. Será sustituido por la anterior alcaldesa de Villena, Vicenta Tortosa, a quien tengo el privilegio de contar entre mis amigos y compañeros desde hace algún tiempo.

Bernat Soria ha sido un grandísimo ministro de Sanidad. Es un mejor investigador y, además, es una excelente persona. La sensación es agridulce, porque se marcha una persona que ha contado con mi admiración, mi reconocimiento y mi respeto desde que le conocí. Ha hecho tanto, y tan bueno, por la gente... No ha cejado de buscar el bien general ni cuando sus propios compatriotas le han negado lo más básico.

No puedo sino descubrirme ante él, que pertenece a ese escaso grupo de hombres y mujeres que nos hacen recuperar el orgullo de ser españoles, pero, sobre todo, de ser humanos. Desde aquí, mi mas afectuosa y cariñosa despedida, y mi más sincero agradecimiento, por lo que ha hecho, pero sobre todo, por lo que seguirá haciendo. Muchas Gracias, Bernat.

Por otro lado, Vicenta Tortosa, Vicen, ha sido la alcaldesa de mi ciudad. Hay luces y sobras en su gestión (yo encuentro que hay más luces que sombras, quizá porque la quiero mucho) Pero si hay algo que no puede negársele, es que siempre que ha hecho algo, ha sido buscando el interés de Villena. Siempre que ha tomado una decisión, detrás estaba ese espíritu de progreso, de mejora de nuestra ciudad y de sus gentes.

Estoy convencido de que ese buen hacer se verá en la Cámara Baja, y que Vicen va a ser una magnífica representante de Villena y de Alicante en el Congreso de los Diputados.

Vicen: Podemos. Muchas Gracias por lo que has hecho hasta ahora. Enhorabuena por la etapa que comienzas. Mucho ánimo para afrontarla. Y... ¡nos veremos en Madrid! ¡En cuanto sea posible, te invito a comer!

Un abrazo, Vicen.

jueves, 25 de junio de 2009

Hogueras'09

Veinticuatro de Junio. Doce de la noche. Una palmera colorista se recorta sobre el Benacantil derramando su efímera luz sobre la ciudad de Alicante.

La plaza del Ayuntamiento repleta de gente. El balcón del consistorio abarrotado.

Nervios, alegría y emociones contenidas.

Primero la infantil, casi como un pequeño aperitivo de lo que viene después.
Un castillo de fuegos de artificio que preceden, anunciando como solo la pólvora sabe hacerlo, a una gran lengua de fuego que envuelve al monumento en un abrazo mortal. Tan ansiada como entristecedora la Cremà está en marcha. Lágrimas. Sonrisas. Abanicos. Agua. Sobre todo agua.


Es una noche de contrastes. En medio de la oscuridad de la noche, la ciudad de Alicante se ilumina ardiente. Una luminosa noche, breve reinado del fuego, en el que su contrario, el agua le rivaliza en protagonismo.

Noche de contrastes, de magia, deseos, ilusiones y renacimiento. Mañana por la mañana, suando se rompa la noche y no queden cenizas de lo que hasta hoy han sido monumentales emblemas de la ciudad, comenzarán a deslizarse los carboncillos sobre el papel, renovando la promesa de Alicante con el fuego.

Día 25 de junio. Riela el sol sobre las tranquilas aguas del Mediterráneo marcando el camino de la fiesta y la tradición, invitando - a quienes quieran recorrerlo - a descubrir un maravilloso mundo.


Hasta el año que viene, en la Noche de San Juan.